Las bicicletas de gravel racing están desdibujando las líneas entre el gravel y el ciclismo de ruta. Con dos juegos de ruedas, muchos ciclistas encuentran una alternativa viable a tener dos bicicletas.
Las nuevas bicicletas de gravel racing están cada vez más cerca de sus contrapartes de carretera en términos de ligereza y aerodinámica. Esta evolución tecnológica está llevando a muchos ciclistas a considerar la posibilidad de utilizar una sola bicicleta para ambas disciplinas, algo que antes implicaba demasiados compromisos.
Gravel racing: cada vez más cerca de la ruta
Tradicionalmente, las bicicletas de carretera y de gravel tenían diferencias claras en términos de geometría, peso y componentes. Sin embargo, las carreras de gravel son cada vez más exigentes, lo que ha llevado a los fabricantes a incorporar características de alta gama propias de las bicicletas de carretera. Modelos como la Felt Breed y la Megamo Silk ejemplifican esta tendencia con diseños aerodinámicos y pesos reducidos.
La clave de esta nueva opción radica en tener dos juegos de ruedas: uno para gravel y otro para carretera. Esto permite transformar el comportamiento de la bicicleta sin cambiar su cuadro ni su posición de conducción. Por ejemplo, la Van Rysel RCR-G THE ACE se comercializa con ruedas para ambas modalidades, marcando una nueva tendencia en el mercado.
¿Puede una gravel racing competir con una bici de carretera?
A pesar de las mejoras, las bicicletas de gravel aún presentan una desventaja en términos de vatios respecto a las de carretera, como lo revela una comparativa de Cyclingnews. Sin embargo, cambiar a neumáticos de carretera puede reducir estas diferencias. No todas las gravel son iguales; las gravel racing están mejor equipadas para esta dualidad, especialmente si son compatibles con transmisiones de doble plato.
Con información de Brújula Bike.






