Descubrí cómo seguir progresando en la bicicleta sin perder el placer de pedalear. Te proponemos enfoques distintos al entrenamiento tradicional.
El entrenamiento estructurado es una forma efectiva de mejorar como ciclista, pero puede volverse monótono y alejarte del disfrute de pedalear. Muchas veces, seguir un plan rígido puede hacer que la bicicleta se sienta más como una obligación que como una pasión. Sin embargo, existen métodos alternativos que te permiten mejorar sin sacrificar la diversión.
Entrenamientos dinámicos en grupo
Las salidas en grupo pueden convertirse en sesiones de entrenamiento intensas y variadas. Participar en una grupeta donde se suceden ataques y aceleraciones simula pequeñas competencias, ofreciendo momentos de recuperación y esfuerzo. Conociendo bien el recorrido, podés elegir trabajar en ciertas habilidades como mantener un ritmo constante en sweet spot o enfocarte en sprints y subidas.
Una opción para los días de fondo es liderar el grupo y marcar un ritmo constante, ajustando los vatios necesarios. Aunque puede generar algunas quejas, es una excelente manera de realizar un trabajo de tempo prolongado mientras disfrutás de la compañía.
Salidas estratégicas y desafíos individuales
Unirse a compañeros de menor nivel en días de entrenamiento suave permite mantener la intensidad adecuada sin la presión de competir. Además, plataformas como Strava ofrecen desafíos personales; buscar mejorar tiempos en segmentos cercanos puede ser tanto un reto como una motivación para entrenar con intensidad.
«¿Preferís un entrenamiento completamente estructurado o sos de los que disfrutan improvisando sobre la bicicleta?»
Con información de Brújula Bike.






