Los recientes accidentes en carreras italianas reavivan el debate sobre la seguridad en ciclismo profesional. Tom Pidcock expresó su enojo tras el choque de una moto policial contra sus compañeros.
En menos de una semana, dos incidentes graves de seguridad han sacudido las clásicas italianas de otoño, reavivando el debate sobre la seguridad en las competencias de ciclismo. El lunes, en la Copa Bernocchi, una furgoneta postal irrumpió en la carrera, y apenas dos días después, en la Tre Valli Varesine, una moto policial circuló en sentido contrario, chocando contra dos ciclistas del equipo Pinarello Q36.5: Marcel Camprubí y Tom Gloag.
Reacciones de los ciclistas
El líder del equipo, Tom Pidcock, expresó su frustración tras finalizar segundo en la competencia, detrás de Jarno Widar.
«Una moto de policía iba en sentido contrario por el circuito y chocó contra dos de nuestros chicos. Así que, a partir de ese momento… bueno, lo primero que quise fue dejar de competir. Estaba furioso»
, declaró a Eurosport. Por suerte, Marcel Camprubí pudo continuar, pero Tom Gloag tuvo que abandonar la carrera debido a lesiones.
El incidente, que ocurrió cuando faltaban seis vueltas para el final, no fue captado por las cámaras. Camprubí compartió en sus redes una imagen de su bicicleta destrozada, lamentando tener que arriesgar la vida en una carrera tan poco tiempo después del accidente fatal de Finlay Tarling en agosto.
Medidas de seguridad en cuestión
Estos eventos se suman al incidente del sábado en el Giro dell’Emilia, donde un vehículo se situó en una posición peligrosa durante un descenso. La organización de la Coppa Bernocchi emitió un comunicado subrayando la gravedad de la situación y su compromiso con la seguridad de los participantes y espectadores, aunque reconocieron la necesidad de investigar cómo estos vehículos ingresaron en las rutas de carrera.
Con información de Ciclismo Internacional.






