La foto finish es clave en finales ajustados de ciclismo, ofreciendo una precisión inigualable a pesar de las distorsiones visuales.
El reciente final del Campeonato de Europa de ciclismo dejó en claro la importancia de la foto finish para determinar al ganador en llegadas extremadamente ajustadas. En esta ocasión, Remco Evenepoel y Giulio Ciccone cruzaron la meta casi al unísono, requiriendo de esta tecnología para decidir el resultado.
¿Cómo funciona la foto finish?
Una cámara de foto finish no captura una escena completa en un instante, sino que registra continuamente una línea vertical en el plano de meta, compilando miles de imágenes por segundo. Esta técnica permite que el eje horizontal de la imagen represente el tiempo transcurrido, mientras que el eje vertical muestra la posición en la carretera.
La peculiaridad de este método es que convierte el tiempo en una imagen, lo que resulta en las conocidas deformaciones de los objetos en movimiento, como las bicicletas, que pueden aparecer alargadas o con ruedas ovaladas. Esto se debe a que cada parte de la bicicleta se registra a medida que cruza la línea, reflejando diferencias de velocidad en sus distintas partes.
La precisión de las cámaras modernas
Las cámaras de foto finish actuales, como las utilizadas por Tissot, alcanzan hasta 10.000 lecturas por segundo, lo que equivale a una cada 0,0001 segundos. A una velocidad de 60 km/h, esto permite medir un avance de apenas 1,67 milímetros, superando con creces la capacidad de una cámara de televisión convencional.
«La paradoja de la foto finish es que la imagen puede parecernos completamente deformada y, al mismo tiempo, ser mucho más útil para determinar el ganador», destacan los expertos.
Con información de Brújula Bike.






