Los Monumentos del ciclismo son cinco clásicas de un día que destacan por su historia y desafío único. Conocé qué los hace tan especiales.
En el mundo del ciclismo, los Monumentos son las cinco carreras de un día que poseen un peso histórico incomparable: Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía. Estas pruebas no tienen clasificación general y se desarrollan en una sola jornada, donde cada error se paga al instante.
El origen de los Monumentos
El término «Monumento» fue adoptado oficialmente por la UCI en 2010, aunque su uso se remonta a 1949 gracias al cronista Albert Baker d’Isy. Estas carreras, que se iniciaron antes de la Primera Guerra Mundial, son consideradas verdaderas reliquias del ciclismo.
La Lieja-Bastoña-Lieja es la más antigua, conocida como «La Decana», y se corre desde 1892 en las Ardenas belgas. La Milán-San Remo, con su recorrido de casi 300 kilómetros, es famosa por su impredecibilidad. El Tour de Flandes y la París-Roubaix son célebres por sus desafiantes adoquines, mientras que el Giro de Lombardía cierra la temporada en otoño.
El prestigio de ganar un Monumento
A diferencia de una etapa de una Gran Vuelta, ganar un Monumento otorga un lugar en la historia del ciclismo. Solo tres ciclistas han conquistado los cinco: Eddy Merckx, Roger De Vlaeminck y Rik Van Looy. Entre los corredores actuales, Tadej Pogačar y Mathieu van der Poel son quienes más se acercan a entrar en este selecto grupo.
Con información de Ciclismo Internacional.






