La desaparición del equipo belga Flanders-Baloise refleja la difícil situación de los Pro Teams, con 15 ciclistas sin equipo y otros equipos en riesgo.
El cierre de Flanders-Baloise marca un nuevo capítulo en la crisis que afecta a la segunda división del ciclismo profesional. Este equipo belga, con más de 33 años de historia, dejará de competir en 2027, dejando a 15 de sus ciclistas sin un futuro claro. La situación también amenaza a otros equipos como Kern Pharma y TotalEnergies, que podrían bajar de categoría si no consiguen nuevos patrocinadores.
Impacto en el desarrollo del ciclismo belga
A lo largo de su existencia, Flanders-Baloise ha sido fundamental en la formación de jóvenes talentos, con 111 ciclistas que pasaron a equipos WorldTour o ProTeam. Sin embargo, el retiro del patrocinio gubernamental flamenco, enfocado ahora en el ciclismo de pista, fue un golpe del que no pudieron recuperarse. «Lamentamos profundamente anunciar que el Team Flanders-Baloise cesará su actividad como equipo ciclista profesional al final de la temporada 2026», declararon desde el equipo.
La situación de los Pro Teams es crítica, con una brecha creciente entre los equipos grandes y pequeños. La desaparición de equipos de formación puede tener efectos duraderos, limitando las oportunidades para jóvenes ciclistas que no son captados por los equipos WorldTour. «Sin ello, algunos ciclistas que tienen potencial nunca llegarán a ser profesionales», advirtió el campeón nacional belga Rune Herregodts.
Un sistema en tensión
El sistema actual de la UCI, con su formato de promoción y relegación cada tres años, crea un entorno difícil para los Pro Teams. La falta de visibilidad para los patrocinadores y la competencia desleal en carreras menores, donde los grandes equipos buscan puntos fáciles, complican aún más la sostenibilidad de estos conjuntos. Sin cambios, la tendencia sugiere un futuro incierto para muchos equipos de la segunda división.
Con información de Ciclismo Internacional.






