Davide Piganzoli, gregario de Vingegaard, relata las dificultades de competir en el Tour tras el Giro y cómo la fatiga afectó su rendimiento.

El reciente Tour de France dejó en evidencia la dificultad que conlleva para los ciclistas combinar esta competencia con el Giro d’Italia. Davide Piganzoli, del equipo Visma – Lease a Bike, fue uno de los corredores que sintió el desgaste, a pesar de haber tenido un buen desempeño en el Giro, donde finalizó entre los diez primeros.

Un Tour exigente

Piganzoli compartió sus impresiones sobre el nivel superior de exigencia del Tour en comparación con el Giro. «En el Giro, cuando me puse al frente y marqué el ritmo, quizás quedaban cinco o diez corredores. Aquí, miré hacia atrás y todavía quedaban 50», comentó, reflejando su sorpresa ante la intensidad del pelotón en Francia.

El italiano fue convocado de último momento para reemplazar a Wout van Aert, lo que sumado a su preparación inadecuada, intensificó la fatiga. «En el Tour, es difícil encontrar un momento de tranquilidad», declaró, subrayando la constante presión en cada etapa.

El impacto de la caída de Vingegaard

La estrategia del equipo cambió drásticamente después de que Jonas Vingegaard se retirara por una fractura de clavícula. Piganzoli, entonces el mejor clasificado del equipo, recibió la libertad de buscar victorias de etapa. «Fue una lástima lo de Jonas, sobre todo porque ocurrió en uno de los escenarios que teníamos previstos», explicó.

Finalmente, Piganzoli concluyó el Tour en la 14ª posición, a más de una hora de Tadej Pogačar. A pesar de no alcanzar los resultados esperados, se mostró satisfecho con la experiencia adquirida: «Competir aquí con ciclistas de este nivel me ayuda a crecer. Me motiva mucho a seguir mejorando».


Con información de Ciclismo Internacional.

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