El Tour de France enfrenta nuevas sospechas respecto al dopaje genético, según declaraciones del experto Peter Van Eenoo y los comentarios de Tadej Pogacar.
Los recientes controles antidopaje nocturnos en el Tour de France han reavivado las discusiones sobre el dopaje genético en el ciclismo. El experto Peter Van Eenoo, director del laboratorio de control antidopaje de Gante, ha expresado su preocupación sobre la posibilidad de que esta práctica esté siendo utilizada. Según Van Eenoo, la modificación genética podría ser una nueva frontera en el dopaje deportivo.
El desafío del dopaje genético
Van Eenoo explicó que, a diferencia del dopaje tradicional, el dopaje genético implicaría la introducción de material genético que el cuerpo humano podría sintetizar por sí mismo, con efectos duraderos. Aunque este tipo de dopaje es difícil de detectar, el pasaporte biológico podría ofrecer indicios a través de fluctuaciones en los valores específicos.
En una entrevista, Van Eenoo destacó las similitudes entre el dopaje genético y las terapias génicas como las vacunas contra el Covid-19, que utilizan ARN para desencadenar la producción de proteínas. «Del mismo modo se podría sintetizar una proteína que de lugar a la producción de EPO u hormonas del crecimiento», advirtió.
Perspectivas y preocupaciones
Por su parte, el director del Tour de France, Christian Prudhomme, defendió la independencia de la ITA (International Testing Agency) y destacó que los controles deben ser igualitarios para todos los competidores. Además, respaldó a Tadej Pogacar, señalando que su progreso no ha sido sorpresivo debido a sus logros desde joven.
Prudhomme también cuestionó si otros deportes, como el fútbol, realizan pruebas antidopaje con la misma intensidad que el ciclismo. La comparación subraya las continuas preocupaciones sobre el alcance y la efectividad de los controles antidopaje en el deporte profesional.
Con información de Ciclismo Internacional.






