El entrenamiento ciclista evoluciona al centrarse en la capacidad de mantener potencia bajo fatiga, más allá de los tradicionales vatios por kilo.

En el mundo del ciclismo, los vatios por kilo han sido durante mucho tiempo la métrica estándar para evaluar el rendimiento. Sin embargo, este enfoque está cambiando, ya que la capacidad de mantener altos niveles de potencia a pesar de la fatiga acumulada se está convirtiendo en un factor determinante para el éxito en carreras de larga distancia.

Entrenamiento enfocado en la resistencia bajo fatiga

La resistencia no solo trata de cubrir grandes distancias, sino de mantener un rendimiento óptimo al final de una prueba. Mientras que un cicloturista puede completar 200 kilómetros, un profesional debe ser capaz de dar lo mejor de sí en los últimos tramos. Esto se mide a través del gasto energético en kilojulios, con un ciclista de élite manteniendo una caída mínima en su perfil de potencia después de un gasto de más de 3.000 kj.

Equipos como Red Bull-BORA-hansgrohe están liderando este enfoque, reconociendo que en carreras que superan los 200 kilómetros, pocos ciclistas pueden generar los vatios necesarios en el tramo final. Por ello, el entrenamiento ahora incluye series de alta intensidad después de un rodaje de varias horas para simular condiciones de fatiga.

Para los cicloturistas, este enfoque también es relevante, aunque a menor escala. Realizar pruebas de esfuerzo antes y después de consumir 2.000 kj puede ayudar a valorar la resistencia. Una caída de potencia inferior al 5% indica una buena capacidad aeróbica, mientras que una caída superior al 10% sugiere la necesidad de mejorar el trabajo aeróbico.


Con información de Brújula Bike.

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