El neerlandés se llevó el bronce tras anticiparse a sus rivales en una carrera sin radios. Una actuación destacada en un circuito exigente.
Mathieu Van der Poel demostró una vez más su calidad al obtener el bronce en el Mundial, superando las expectativas en un circuito al límite de sus capacidades. A diferencia de otros favoritos como Remco Evenepoel y Wout van Aert, que no lograron destacarse, Van der Poel se mantuvo en la ofensiva durante gran parte de la carrera.
Estrategia y ejecución
El neerlandés se unió a una fuga a 90 km de la meta y resistió los ataques posteriores, finalizando detrás de Brandon McNulty y Michael Matthews. “Obviamente, preferiría ser campeón del mundo, pero hice la carrera que quería hacer”, declaró Van der Poel, subrayando su satisfacción con su actuación.
Van der Poel explicó que su táctica fue anticiparse a los ataques, buscando darlo todo desde lejos para superar a los escaladores puros. “Me sentía bien y solo quería hacer la carrera difícil”, comentó sobre su ataque temprano. A pesar de no lograr el oro, se mostró satisfecho con su rendimiento.
Uno de los aspectos que más destacó el neerlandés fue la experiencia de correr sin radio, algo que considera que añade emoción a la competencia. “Eso es lo más bonito que hay, incluso sin radios”, afirmó. En sus palabras, correr por instinto es una de las cosas que más disfruta.
Con este Mundial, Van der Poel concluye su temporada de ruta, sin planes de volver a competir este año. Anticipa un posible regreso al ciclocross, aunque su enfoque inmediato es convertirse en padre por primera vez a fin de año.
Con información de Ciclismo Internacional.






